jueves, 16 de abril de 2026

Mala ortografía

Pensarás: qué mala ortografía anda trayendo esta mujer. Y es verdad. Escribo lo que siento sin mucha mente y luego me da una vergüenza terrible.

Vergüenza es el sentimiento con el que definiría estos dos días. Vergüenza de decirte “hey, te sigo queriendo como el primer día”, vergüenza de tomarme fotos pensando en tus halagos, vergüenza de ver que escribo como si nunca hubiese pisado una universidad. 

El martes en la noche me quedé pensando en el impulso tan, en mi cabeza, justificado de haberte escrito, pero por alguna razón estaba cargado de congoja propia. ¿Por qué hice eso? ¿Para qué? ¿Realmente creía que una persona me seguiría pensando ocho años después? ¿En serio me creí tan especial? (Sí, sí me creía especial, no voy a mentir). 

Vengo llegando del gimnasio, ahora me gustan mis hombros porque tienen rayitas y no puedo contártelo. Me hacés falta. 


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