martes, 21 de abril de 2026

Corolario

Hay tantas cosas que quisiera contarte, o que habría querido contarte, sabés. Cualquier tema de conversación era bueno o interesante con vos. Una noticia, un meme, un libro, un podcast; daba lo mismo.

Entiendo y acepto que me hayás olvidado ya, que es lo natural y blablablá, puedo 100% vivir con eso. Pero pienso en vos, en el 2019, en verte a los ojos, en darte un abrazo por primera vez y tener que devolvernos magnéticamente porque uno no fue suficiente. 

En esa necesidad imperiosa de estar cerca tuyo, tomar café; verte, solo eso, verte. Liberarme de mí misma y confesarte que también estaba enamorada de vos, decirte a cada rato lo que sentía, la necesidad que tenía de vos, de validarte y buscar tu validación, de sentirme vista por vos. Vos, siempre vos, en cada espacio y en cada pensamiento, en todo.

Te pediría con el alma que no quitaras ESA foto, porque ahí te busco cuando quiero sentir que todo esto que acabó estrepitosamente no me lo inventé yo en mi cabeza, que algo existió fuera de mí, que en algún punto de tu vida me quisiste y no solo te gusté. 

Y no me basta buscar un video en YouTube para recordar tu voz (la misma que me dijo en 1000 audios que yo era maravillosa, etc), cosa que evidentemente hago.

No sé. Te extraño, a veces más, a veces menos; con todos mis errores y aciertos. 

Prometo no molestarte ni aparecer en ningún lado ni mayo ni junio. Acabará abril, te felicitaré por tu cumpleaños en julio y me daré la libertad de escribirte aquí ese día lo que realmente pienso del 04 de julio, porque como te dije alguna vez: YO SIEMPRE CELEBRARÉ QUE HAYÁS NACIDO. En mayúscula, siempre. 

Mi mayor ejercicio de libertad fue, es y será ser honesta con lo que siento, ponerle nombre, por momentos maquillado, en otros directo y desesperado. Me hacés falta. Te extraño y te quiero, tanto que me conformo con solo poder preguntarte si estás bien. 

n

No hay comentarios:

Publicar un comentario