El sexo entre nosotros, el juego, las fotos, la búsqueda de validación de este cuerpo que alguna vez fue solo tuyo, existió y existe en la medida en la que yo te quiero.
Sin amor de mi parte, sin deseos de hablar con vos, nunca habría existido nada de esto, más allá de un coqueteo.
Existen las fotos aún porque aún una parte de mí sigue siendo tuya. Nunca nada sin vinculación, nunca nada frívolo.
En cada “polvo” siempre tuviste mi absoluta entrega, tuya en alma y en cuerpo.
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